domingo, 24 de febrero de 2008


Nunca sabemos los peligros que nos acechan en un tranquilo, pensamos, paseo por un aparentemente apacible pueblecito corso. Le agradezco a mi padre los entrenamientos a los que me sometía cuando aparecía en cualquier esquina del pasillo de casa y me arrojaba a la cara cualquier objeto que tuviera entre las manos gritando, "¡reflejos!". Gracias a él me ha hecho falta el tiempo justo para salir de la absorción con la que admiraba el bonito tejado de la casa por detrás de la que me estaba metiendo, apreciar la cabeza seria que asomaba de la caseta, escuchar un leve rugido al tiempo que medía con la vista lo condenadamente larga que era la cadena que le tenía atado y dar un paso atrás. Mal hecho, o no, porque tanto al perro como a mí nos ha servido ese paso atrás como disparo de salida para empezar a correr los dos en la misma dirección, yo delante por poco, y cuando he oído el ruido sordo del metal de la cadena que impedía a la pobre fiera seguir corriendo más allá de la esquina me ha parecido que sus fauces habían estado muy cerquita de llevar a cabo una legítima defensa de su hogar. Poneos a pensar en cuántas veces habéis tenido miedo en la vida, pero miedo miedo, y ya veréis como no son tantas. Yo no recuerdo haber corrido nunca delante de un perro para salvar el culo. Recuerdo haber corrido al lado de una cabra (que era mala, muy mala) para salvar a una prima, pero no es lo mismo... Pero bueno, ¡por hoy a vuelto a haber suerte!

3 comentarios:

vacazul dijo...

hombre Mar, es la naturaleza que te la devuelve, ¿no te acuerdas de cuándo atropellaste a aquella pobre vaca? y encima tú insistías en que "la vaca había saltado sobre tu moto"
La venganza de la Madre Natura se materializa en Córcega, je je

mar¬ dijo...

je je qué graciosa. Estos paletos de ciudad que no sabéis nada de bichos, y mira que tú lo llevas en el alma.
Oye, bien el discurso eh, tendré que reflexionar porque lo que es una solución no me da, pero bueno si mi corazón se pone a hablar de una vez y no me da un ataque del susto pues igual lo soluciono.
Y una cosa ¿porqué tu blog no es alargado como casi todos? es que no me gusta nada que salgan así las entradas, pero no sé cómo hacer. Todas las plantillas parecen más o menos iguales.
hale majilla un besazo!

Anónimo dijo...

Ya no me acordaba de la mítica cabra salvaje del pinar de la rubia!
Llegué tarde al primer post: yo creo que la parte importante reside en que no tienes prisa (no hay familia que mantener, piso que pagar, préstamo que devolver). Y eso te da margen para explorar un poco más...en Guate, en Córcega, en un pueblo de Cantabria o en la Antártida!
Y no te preocupes: en un momento dado todo viene encarrilado, pero no es una decisión consciente -muy poca gente sabe cómo va a ser su vida o qué hacer con ella, y menos mal!-
Tania, guapetona!!!!

Muac.